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13 DE JULIO DE 2020. SESIÓN 7: CONTINÚAN LAS DECLARACIONES DE TESTIGOS

13/07/2020

AUDIENCIA NACIONAL DE ESPAÑA. SALA DE LO PENAL. SECCIÓN SEGUNDA. ROLLO DE SALA NO. 4/2015. PROCEDIMIENTO DE ORIGEN NO. 97/2010

A 13 de julio, se reanudan las sesiones del juicio contra el coronel Montano, único acusado por la masacre de los seis padres jesuitas y dos mujeres en El Salvador el 16 de noviembre de 1989.

Declaran Terry Lynn Karl, catedrática en ciencias políticas y jefa del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Stanford en EEUU que ha pasado los últimos 40 años de su vida visitando El Salvador y analizando miles de documentos desclasificados por el Gobierno de Estados Unidos; y Mauricio Ernesto Vargas, general retirado de las Fuerzas Armadas salvadoreñas y miembro de “La Tandona”.

La perito estadounidense Terry Karl, entregó en 2009 y en 2017 sendos informes a la Justicia española sobre la implicación del Alto Mando militar salvadoreño en la masacre contra Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas, defensores del proceso de paz dialogado en El Salvador.

Durante su declaración, la Sra. Karl, ha señalado el poder que efectivo que ejercía en las Fuerzas Arnadas “La Tandona”. A este grupo de militares de ideología ultraderechista de la promoción de 1966, pertenecía la práctica totalidad del Estado Mayor y del Alto Mando salvadoreños, incluido Montano.

La Sra. Karl ha señalado en su relato que “La Tandona” no se trataba solo de un grupo de marcada ideología, sino que se trataba de un cuerpo corrupto y es ahí donde sitúa la clave del asesinato.

«Ellacuría había logrado un acercamiento con el presidente Alfredo Cristiani y también con el sector de la guerrilla que quería negociar. Pero los duros del Ejército no querían eso porque el acuerdo de paz implicaba sacar a La Tandona del poder, por su ideología y por su corrupción. Para La Tandona, el acuerdo era un suicidio».

Según la testigo, los oficiales de la Fuerza Armada salvadoreña hicieron un uso ilegítimo de la violencia, cometiendo graves violaciones de derechos humanos. A través del “código de silencio” corrompían económicamente o involucraban en violaciones de derechos humanos a todos los oficiales para así garantizar su complicidad en el encubrimiento e impunidad de los crímenes de los demás.

La teoría de Karl, así como la de otros tantos investigadores, señala lo sucedido como un crimen premeditado, estratégico, ordenado al más alto nivel y posteriormente encubierto.

Por su parte, el testimonio del segundo testigo de esta sesión (propuesto por la defensa), el general Mauricio Vargas, se ha centrado en ratificar su informe, presentado por la defensa del acusado Inocente Montano en un intento de mostrar una versión alternativa a la prueba pericial ofrecida por las acusaciones.

El General retirado Mauricio Ernesto Vargas fue comandante de la zona oriental de El Salvador y de la III Brigada de Infantería en 1989 y es ahora diputado de la Asamblea de El Salvador por el partido político ARENA. En su declaración, negó rotundamente ante la Audiencia Nacional que el Alto Mando de las Fuerzas Armadas de El Salvador pudieran controlar una operación como la ejecución de los sacerdotes jesuitas en la noche del 16 de noviembre de 1989.

El diputado Vargas afirmó en su declaración que las tareas del viceministro, Montano, eran puramente administrativas y de asesoría técnica, sin funciones operativas, ligadas a la definición de las políticas públicas y sin control de fuerzas policiales ni militares. No obstante, el testigo admitió ante la sala que Montano era uno de los líderes de “La Tandona”.