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09 DE JULIO DE 2020. SESIÓN 5: DECLARAN TESTIGOS

09/07/2020

AUDIENCIA NACIONAL DE ESPAÑA. SALA DE LO PENAL. SECCIÓN SEGUNDA. ROLLO DE SALA NO. 4/2015. PROCEDIMIENTO DE ORIGEN NO. 97/2010

Se suma un día más de sesiones por la masacre de los jesuitas en El Salvador en 1989. Hoy, 9 de julio, han declarado Antonio Rubio Campaña, periodista de investigación del diario El Mundo; José Benjamín Cuéllar Martínez, abogado y politólogo ex director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA); el padre José María Tojeira, quien fue rector de la UCA y actualmente es director de la IDHUCA; y por último George Alexander Portillo, más conocido como Jorge Galán, autor de la novela Noviembre que narra el asesinato de los padres jesuitas.

Las declaraciones de los testigos en la sesión de hoy ha evidenciado, una vez más, la participación de los altos mandos del Ejército en la masacre que tuvo lugar en la UCA.

Antonio Rubio, en su labor de investigador periodístico, según ha declarado, entregó al ex Embajador de España en San Salvador, Fernando Álvarez de Miranda, toda la documentación manuscrita que pudo recopilar. De entre los archivos entregados, destaca un documento clave en este caso: el diario del coronel Guillermo Benavides (director de la Escuela Militar de donde salió el batallón Atlacalt) que redactó en prisión y en el que anotó cada una de las reuniones en las que se decidió ejecutar al padre Ellacuría sin dejar testigos.

Según consta en esta documentación, el grupo decisor de la masacre estaba conformada por los Viceministros de Defensa y Seguridad Pública, el acusado coronel Montano y el coronel Zepeda; así como el jefe del Estado Mayor Conjunto, el coronel Ponce; el comandante de la Fuerza Aérea, general Bustillo y el comandante de la 1ª Brigada de Infantería, el coronel Francisco Elena Fuentes, todos ellos miembros de “La Tandona”.

Por su parte el abogado y activista salvadoreño Benjamín Cuéllar, recalcó en su declaración que la búsqueda de justicia siempre apuntó a quienes dieron las órdenes, no a quienes las cumplieron. Cuéllar llevó a cabo una investigación legal que le condujo a la interposición de una querella en el año 2000 ante la Fiscalía General de la República contra miembros del Alto Mando militar y el presidente Alfredo Cristiani por lo sucedido en la UCA. La querella fue finalmente archivada porque, a pesar de que los crímenes no estaban amnistiados, estos se consideraron prescritos debido al tiempo transcurrido desde que se iniciara la investigación.

‘Nosotros consideramos que el presidente Alfredo Cristiani había sido un encubridor, además de haber permitido que se celebrara ese juicio fraudulento’, dijo Cuellar, en alusión a un proceso celebrado en 1990.

Uno de los testimonios más esperados, el del padre José María Tojeira, Provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica en el momento en el que sucedieron los hechos, posteriormente rector de la UCA y actual director del IDHUCA, ha señalado que del Estado Mayor salieron los autores intelectuales de la matanza.

Según la declaración del padre Tojeira semanas previas a los asesinatos se sucedieron ataques constantes en medios de comunicación afines a las Fuerzas Armadas, que pedían la muerte de los padres Ellacuría, Martín Baro y Segundo Montes. Recordó como la cúpula militar lanzó una campaña de desprestigio y descalificaciones en contra de los jesuitas, acusándolos de aliados del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

«Los mataron y después dispararon a la fachada, a los libros, a las cosas… Vi a los padres asesinados, a las mujeres tendidas, los casquillos y el destrozo del lugar. A ellos les habían ordenado tirarse en el suelo. Estaban boca abajo y algunos tenían la cabeza apoyada en el brazo. Tenían disparos en la cabeza, en la espalda y en los brazos. Las mujeres estaban de frente. Elba [la cocinera] estaba destrozada, como si le hubieran querido partir la cara a la mitad a balazos. Intentó cubrir a su hija, que estaba de medio lado bajo el cuerpo de su madre»…

El padre Tojeira destacó que la Comisión de Honor, creada por el presidente Cristiani para llevar a cabo la investigación interna de las Fuerzas Armadas, sólo sirvió para encubrir a los verdaderos autores.

Se recuerda que Rodolfo Parker fue nombrado asesor de esta comisión y tenía como objetivo evaluar el comportamiento de oficiales del ejército durante los años de la guerra. Según declaraciones de los testigos, Rodolfo Parker destruyó pruebas contundentes para encubrir a los asesinos intelectuales de la masacre. No olvidemos que, en su momento, la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas señaló que el diputado Parker, actual presidente del Partido Demócrata Cristiano, alteró declaraciones para ocultar la responsabilidad de altos oficiales en la masacre de la UCA.

Otro de los testimonios en esta quinta sesión fue el del testigo George Alexander Portillo, centrado en corroborar la información que obtuvo de las entrevistas que realizó al presidente Cristiani y a los padres jesuitas José María Tojeira y Jon Sobrino, con el fin de documentar su novela. Según sus declaraciones, en la entrevista grabada con el presidente Cristiani éste reconoció a Jorge Galán que en el juicio que hubo en El Salvador en 1991 no pudo juzgarse a los autores intelectuales de la masacre, debido a que se destruyeron pruebas clave, como los libros registro de la Escuela Militar.