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VICTOIRE INGABIRE UMUHOZA

Victoire Ingabire nació en Ruanda en 1968, es economista y madre de 3 hijos. Lidera el partido de la oposición a la dictadura de su país de origen, las Fuerzas Democráticas Unificadas (FDU-Inkingi) desde 2006. La violencia en la región africana de los Grandes Lagos impidió su retorno a Ruanda desde los Países Bajos y permaneció exiliada desde 1994 hasta 2010.

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NORA MORALES DE CORTIÑAS

Nora Cortiñas es integrante de las Madres de la Plaza de Mayo desde 1977, año en que desapareció su hijo Carlos Gustavo, que pertenecía al movimiento peronista, bajo el régimen dictatorial de Jorge Rafael Videla. En 1986 junto a otras madres fundó Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y hasta el día de hoy, se la puede encontrar todos los jueves de 15,30 a 16hs., haciendo la ronda de las Madres en la Plaza de Mayo, Buenos Aires.

Es Doctora Honoris Causa en la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), en la Universidad Nacional de Salta (Argentina), la Universidad Nacional de Buenos Aires (Argentina) y la Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina).

No ha dejado de viajar por todos los continentes luchando contra los crímenes de lesa humanidad y a favor de la justicia universal, llamando a la solidaridad junto con los familiares de las personas desaparecidas en su país y en todo el mundo. Asimismo, ha participado en diferentes movimientos sociales defendiendo los derechos de las mujeres, de las personas migrantes y también contra la deuda externa, la corrupción, la impunidad, la crisis económica, etc. En su último paso por España, para acompañar los esfuerzos para lograr la exhumación de Franco y justicia para los víctimas del franquismo y participar en la Huelga Mundial de las Mujeres, regresaba de visitar y dar su apoyo y reconocimiento a la diputada Leyla Güven y los miles de kurdas y kurdos que estaban en huelga de hambre, exigiendo fin al aislamiento impuesto al dirigente kurdo Abdullah Öcalan, preso en Turquía desde hace 20 años.

El libro ‘Norita, la Madre de todas las batallas’ refleja de forma extraordinaria gran parte de su actividad en la lucha así como su calidez humana, su ternura y solidaridad permanente en la defensa de los DDHH en todo el mundo. Su historia y su vida ha sido reflejada también en “Norita Cortiñas para chic@s” en la serie infantil de libros “Aventurer@s de Sudestada”, sobre personajes relevantes de América Latina.

También se realizó un documental sobre su lucha y su vida llamado “Norita, Nora Cortiñas” en 2012, y en 2015, un documental titulado “Pañuelos para la Historia”. que conecta las Madres kurdas con las Madres de Plaza de Mayo, a través de la visita de solidaridad que realizó Nora.

Es una mujer valiente, fuerte y cuya lucha diaria contra las injusticias la hace merecedora de la nominación a los premios de nuestra entidad y que su ejemplo sirva para la generación presente y para las futuras.

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Patricia Linares, Francisco de Roux, Luz Marina Monzón, Ex aequo: La paz en Colombia

Después de más de cincuenta años de guerra, Colombia se asoma al final del conflicto armado gracias al Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera que crea un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. El sistema se articula sobre el principio de centralidad y la dignidad de los 8.000.000 de víctimas de homicidio, desaparición forzada, desplazamiento interno, tortura, secuestro, delitos sexuales y reclutamiento forzado, entre otros y tiene enfrente la tarea trascendental de construir una paz con justicia para garantizar el futuro de la sociedad colombiana.
Al frente de ese desafío sin precedentes se encuentran tres personas de la mayor respetabilidad y credibilidad por su trayectoria en la protección de Derechos Humanos, elegidas luego de un riguroso, competitivo, democrático y plural proceso de selección, elementos de representatividad étnica, de género, disciplinar y experiencial sin precedentes en el país.

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Victoire Ingabire Umuhoza

Victoire Ingabire Umuhoza es una líder pacifista ruandesa que estuvo 16 años en el exilio forzoso en los Países Bajos, con su familia y sus tres hijos, hasta que en enero de 2010 decidió regresar a Ruanda para presentarse como candidata a las elecciones presidenciales convocadas para agosto de ese mismo año.
Durante su largo exilio en Holanda, Victoire Ingabire nunca dejó de estar preocupada por la situación de su país, gobernado por el Frente Patriótico Ruandés (FPR) y liderado por el poder absoluto de su Presidente, Paul Kagame.

Premio Internacional 2018 - Victoire Ingabire Umuhoza

Esta petición se ha cerrado.

Fecha de finalización: Nov 09, 2018

Firmas recogidas: 1117

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Siempre muy activa asociativamente, se abrió muy pronto al compromiso político y se integró en los grupos de ruandeses de la diáspora, opositores al régimen de su país. Un hito especial de este compromiso fue su elección en 2006 como Presidenta de las Fuerzas Democráticas Unificadas (FDU-Inkingi), puesto desde el cual siguió promoviendo la vía del diálogo entre las tres etnias del país, hutus, tutsis y twas, como la única puerta para promover la prosperidad y libertad de todo el pueblo ruandés.

Aunque Victoire Ingabire siempre reconoció el genocidio de 1994 contra los tutsis, y les rindió homenaje, también reivindicó el derecho a la memoria para las víctimas de las otras etnias, pero nunca llamó a la revancha, sino al diálogo y a la reconciliación.
Sin embargo, cuando regresó a Ruanda del exilio, sus expectativas se vieron truncadas porque el general Paul Kagame le prohibió registrar su partido y le impidió presentarse a la convocatoria electoral. Tras ser sometida a todo tipo de atropellos y humillaciones, y amenazada y calumniada desde los periódicos del régimen, fue arrestada en su domicilio desde el 3 de mayo hasta al 14 de octubre de 2010, luego recluida en un centro de detención, y sometida a trato inhumano y tortura psicológica durante cinco días. Finalmente fue ingresada en la cárcel central de Kigali, acusada de ideología del genocidio, divisionismo y colaboración con grupo armado. En esta siniestra prisión ha estado recluida hasta que recientemente, en septiembre de 2018, ha sido liberada

El proceso judicial contra Victoire Ingabire fue injusto y estuvo viciado desde sus inicios, ya que fue acusada de negación del genocidio, única y exclusivamente por exponer su visión sobre el pueblo ruandés a su regreso a Kigali, donde abogó por los derechos a la verdad, justicia y reparación para lograr la reconciliación de la sociedad ruandesa. Su acérrima defensa de estos derechos es lo que motivó su persecución y detención.
La ley de negación del genocidio, en la que se basaron las dos primeras acusaciones en su contra, es una ley ambigua, que, como expresaron las prestigiosas organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional, supone una clara restricción a la libertad de expresión y se utiliza por el régimen contra los opositores políticos.

Además, el proceso se desarrolló sin las debidas garantías judiciales; en primer lugar, era cuestionable que el tribunal hubiera sido independiente e imparcial, teniendo en cuenta que en Ruanda los jueces y el fiscal son miembros activos del partido en el poder; en segundo lugar, a los abogados de la defensa se les impidió aportar importantes pruebas para la defensa, y los testigos que pudo presentar fueron acosados e intimidados.

Por otra parte, a Victoire Ingabire nunca se le concedió la libertad bajo fianza a la espera de ser juzgada, a pesar de que su salud pasó por etapas de verdadero peligro y en ocasiones llegó a temerse por su vida, teniendo que ser alimentada desde fuera por la amenaza de que pudiera ser envenenada.

El proceso judicial culminó con su condena a 8 años de prisión, que tras la apelación fue elevada a 15 años de prisión, por la comisión de delitos de terrorismo contra el Estado, minimización del genocidio e incitación a la insurrección mediante la difusión de rumores.
Dado que, como se expuso, nunca había negado la existencia de un genocidio, sino que había reivindicado el derecho a la memoria para las víctimas de otras etnias, en 2014 Victoire Ingabire decidió llevar su caso ante la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos.
Tras un largo y complejo proceso, la Corte Africana de Derechos Humanos dictó sentencia el 24 de noviembre de 2017, favorable a los intereses de Victoire Ingabire.

La Corte Africana concluyó que el proceso judicial interno en Ruanda había conculcado derechos contemplados en la Carta Africana de Derechos Humanos, concretamente varios aspectos del derecho de defensa, así como la libertad de opinión y de expresión, al considerar que en sus declaraciones y discursos Victoire Ingabire no había negado ni minimizado el genocidio cometido contra los Tutsi. Asimismo, la Corte Africana subrayó la importancia de dar suficiente libertad al discurso político, y sostuvo que las declaraciones por las que fue condenada la Sra. Ingabire se encuentran dentro del tipo de discurso que debería esperarse y tolerarse en una sociedad democrática.
En definitiva, esta sentencia dejaba claro que el discurso que desencadenó el proceso de enjuiciamiento y encarcelamiento de Victorire Ingabire, de ninguna manera es un crimen ante los ojos de la Corte y tampoco debería serlo en el derecho ruandés.

El pronunciamiento de la Corte Africana marcó un antes y un después, ya que obligaba al Gobierno de Ruanda a adoptar todas las medidas que fueran necesarias para restablecer el daño infligido a la Sra. Ingabire, dentro de los seis meses siguientes a la sentencia.
Sin embargo el Gobierno de Ruanda hizo caso omiso de la sentencia de la Corte Africana, y no estableció medida alguna de reparación a favor de Victoire por la conculcación de sus derechos. Tampoco contestó a la solicitud de reparación que formularon sus abogados, que se traducía en la petición de que Victoire fuera liberada de forma inmediata, dado que llevaba más de 8 años en prisión cumpliendo una condena por hechos que la Corte Africana había dictaminado que no podían ser constitutivos de delito.

Ante este incumplimiento del Gobierno de Ruanda, organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos desplegaron una intensa campaña de incidencia institucional, suscitando asimismo el interés del Parlamento Europeo. Parte de esta campaña fueron las reiteradas misivas dirigidas al Presidente del Gobierno de Ruanda, al Ministerio de Justicia o a la Fiscalía General, así como a la Unión Africana y también a los estados europeos que destinan fondos al fortalecimiento del sistema de justicia ruandés
Finalmente a Victoire Ingabire se le otorgó el indulto presidencial y fue liberada, en septiembre de 2018, junto con otros dos mil presos que habían sido condenados por diversos delitos.

Victoire Ingabire es un ejemplo de la lucha por la libertad, la democracia y la justicia a favor del pueblo de Ruanda, por una vía pacífica, y un ejemplo de la represión de los que se atreven a desafiar el poder absoluto de Paul Kagame y por todo ello es merecedora de este reconocimiento.

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