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Israel-Palestina: ¿Qué está pasando?

12/05/2021

Desde el pasado 2 de mayo, la escalada de tensión y violencia en Jerusalén a causa de los enfrentamientos entre policía y población civil manifestante está evidenciando graves vulneraciones de Derechos Humanos en la región. El origen de las protestas viene motivado por la amenaza del gobierno israelí de desalojar por la fuerza a 8 familias (75 personas) palestinas residentes en el barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este 

El pasado 9 de febrero de 2021, el Tribunal del distrito de Jerusalén Este emitió sentencia judicial a favor de la compañía israelí Nahalat Shimmon, cuyo objetivo es expandir la comunidad judía en Sheikh Jarrah y otros barrios de Jerusalén Este, habitados por más de 1000 palestinos y palestinas desde hace 70 años, en un acto de limpieza étnica. El Tribunal Supremo de Israel debía celebrar una audiencia sobre el caso el lunes 10 de mayo pero la sesión se pospuso debido a los disturbios.  

Los colonos judíos, desde antes de 1948 cuando se fundó el Estado de Israel, han tratado de apoderarse de las casas de familias palestinas asentadas al este de Jerusalén al amparo de lLey de Asuntos Legales y Administrativos de 1970. Esta ley permite a los judíos reclamar bienes en Jerusalén Este bajo la justificación de haber sido propiedad judía.  

Se puede así confirmar que el intento de desalojo forzoso que se está viviendo estos días responde a la pretensión de mantener una “mayoría judía sólida” en Jerusalénen contra del derecho internacional, 

El traslado de partes de la población civil de una potencia ocupante al  territorio que ocupa está prohibido por el derecho internacional  humanitario y puede constituir un crimen de guerra”,

Rupert Colville, portavoz de la oficina de la Alta Comisionada de las  Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

La respuesta de las fuerzas de seguridad a las protestas contra los desalojos ha cobrado especial virulencia, atentando contra la seguridad e integridad de los manifestantes en Jerusalén y en otras zonas de Palestina. Ya desde el comienzo del Ramadán a mediados de abril, numerosos enfrentamientos tuvieron lugar entre la policía y manifestantes palestinos que protestaban por la colocación de barreras de seguridad en la Puerta de Damasco, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, impidiendo reuniones nocturnas.  

Esuceso más violento se dio el pasado lunes 10 de mayo, durante la noche santa islámica de Laylat al-Qadr, tras el rezo de la mañana en la mezquita de Al AqsaEsta mezquita está situada cerca del Muro de las Lamentaciones y es el tercer lugar más sagrado para el islamLa tensión en la zona ya era evidente desde antes de los ataques ya que la celebración de Laylat alQadr coincidía con el Día de Jerusalénque conmemora la ocupación israelí de Jerusalén Este en 1967, y para la cual estaba programada la Marcha de la Bandera, un acto provocador para los fieles musulmanes de la zona y que finalmente fue prohibida por la policía israelí.  

Las zonas más afectadas durante los disturbios fueron Haram al Sharif (o Monte del Templo)la Explanada de las mezquitas y el barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén 

Este contexto de violencia sistemática y enfrentamientos entre policías y manifestantes se ha extrapolado al incremento de ataques cruzados entre las fuerzas militares israelíes y Hamás, conformando así la mayor escalada de violencia en el conflicto árabe-israelí desde 2014, con un registro de más de 1500 proyectiles lanzados (hasta el 12 de mayo), según informa el ejército israelí. Las zonas más afectadas por los bombardeos han sido los barrios en Gaza de Khan Younis, al-Zaitoun, y el campo de refugiados de al-Bureijy parte de la ciudad de Tel-Aviv 

En total, desde el comienzo de los enfrentamientos con la policía el pasado 10 de mayo y hasta el momento, el conflicto nos deja cifras alarmantes que afectan directamente a la población civil y que van en aumento. Y es que según la Media Luna Roja, Palestina Hoy y el medio Al-Jazeera:  

En su informe más reciente Human Rights Watch calificó los abusos de Israel a Palestina como un caso de Apartheid, y que por lo tanto debe ser tratado como un crimen de lesa humanidad por la comunidad internacional. Los recientes eventos nos recuerdan la urgencia de solventar el conflicto y la opresión israelí que deja tantas consecuencias en las vidas de miles de palestinos y palestinas, limitando y violando sus derechos fundamentales.