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Patricia Linares, Francisco de Roux, Luz Marina Monzón, Ex aequo: La paz en Colombia

Después de más de cincuenta años de guerra, Colombia se asoma al final del conflicto armado gracias al Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera que crea un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. El sistema se articula sobre el principio de centralidad y la dignidad de los 8.000.000 de víctimas de homicidio, desaparición forzada, desplazamiento interno, tortura, secuestro, delitos sexuales y reclutamiento forzado, entre otros y tiene enfrente la tarea trascendental de construir una paz con justicia para garantizar el futuro de la sociedad colombiana.
Al frente de ese desafío sin precedentes se encuentran tres personas de la mayor respetabilidad y credibilidad por su trayectoria en la protección de Derechos Humanos, elegidas luego de un riguroso, competitivo, democrático y plural proceso de selección, elementos de representatividad étnica, de género, disciplinar y experiencial sin precedentes en el país.

Patricia Linares, Francisco de Roux, Luz Marina Monzón, Ex aequo: La paz en Colombia

Esta petición se ha cerrado.

Fecha de finalización: Nov 09, 2018

Firmas recogidas: 2275

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Patricia Linares Prieto, Presidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz. Magistrada auxiliar de la Corte Constitucional, Procuradora para Derechos Humanos y Asuntos Étnicos, integrante del Centro de Memoria Histórica, es una mujer dialogante, paciente, constructora de consensos, con sobrada experiencia, reconocido prestigio y probado compromiso. Patricia se ha puesto al frente de un equipo de treinta y ocho juezas y jueces que han sido elegidos para priorizar los casos más graves y paradigmáticos, señalar a los principales responsables, así actores estatales como no estatales, y administrar simultáneamente justicia restaurativa y retributiva y medidas de gracia, sancionando jurídicamente el fin del conflicto. Tienen enfrente el desafío de administrar justicia para 256.000 presuntos responsables de delitos en el marco del conflicto armado, en 72.000 procesos y 225.000 casos.

Luz Marina Monzón Cifuentes, Directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, licenciada en derecho, penalista, criminóloga, especialista y activista comprometida en derechos humanos, tiene una vasta experiencia como investigadora jurídica de algunos de los crímenes más graves del conflicto: masacres, desapariciones forzadas, magnicidios, el exterminio de la Unión Patriótica, etc. desafíos a los que ha sabido hacer frente con solvencia acreditada; y desde el Centro de Memoria Histórica contribuyó desde 2005 en la articulación del Mecanismo de Búsqueda Urgente de los desaparecidos y la Ley Estatutaria 971. Tiene enfrente el desafío formidable de dar respuesta a los familiares de los 50.000 desaparecidos, para lo que debe poner en marcha planes nacionales y regionales de búsqueda, recabar información de los actores del conflicto e identificar los restos que sean encontrados en coordinación con los servicios médico forenses.

La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad ha sido puesta a cargo de Francisco de Roux Rengifo. Proveniente de una familia acomodada de Cali, Francisco lo dejó todo para hacerse sacerdote, luego de estudiar filosofía, teología y doctorarse en economía en La Sorbona y la London School of Economics; y después se marchó a vivir con las comunidades más pobres de Colombia, en la muy conflictiva región del Magdalena Medio. Allí promovió programas de paz y desarrollo, mediando con riesgo de su vida entre militares, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y autoridades para proteger a las comunidades campesinas. La Comisión de la Verdad tiene que analizar el conflicto y determinar las responsabilidades, primordialmente políticas y colectivas, de los diferentes actores; su aportación a la paz de Colombia tiene que ser capaz de responder a las tres preguntas fundamentales, enunciadas por el propio padre Roux: ¿qué nos pasó? ¿Por qué nos pasó? ¿Qué debemos hacer para que no nos vuelva a pasar?
Contemplando la dimensión del horror indecible padecido por la sociedad colombiana durante más de medio siglo, podemos imaginar la esperanza inconmensurable por ellos depositada en el proceso de paz, que no es aún mayor porque la desconfianza, el miedo y el dolor acumulado son todavía enormes, como lo son las incertidumbres y amenazas.
Se trata de reconocer la esperanza que hoy comparten con la sociedad colombiana, millones de víctimas expectantes en muchas otras latitudes del mundo que sufren conflictos muy parecidos al del país andino, y desean que ese innovador modelo de justicia transicional sea implementado y culmine con éxito, ayude a dejar atrás la violencia para siempre, y pueda ser después replicado en otras sociedades que también lo necesitan. España, sin ir más lejos, tiene una asignatura pendiente con sus víctimas y mucho que aprender de las y los colombianos. Y en Patricia, Luz Marina y Francisco, encontramos la confianza que nos inspiran su compromiso excepcional y su trayectoria intachable, su propósito común de salvaguardar el carácter integral, y transformador del Sistema de Justicia Transicional diseñado en el acuerdo de paz, y en consecuencia, su voluntad de abordar los derechos a la verdad, la justicia y la reparación desde una perspectiva integradora, que reconoce la complementariedad y el trabajo conjunto y coordinado entre mecanismos como condición de éxito del Sistema.