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Las consecuencias de la toma de poder del Consejo Militar de Transición en Chad 

26/05/2021

La Républica de Chad se encuentra sumida en una profunda crisis política cuyo origen se estima en  la ofensiva orquestada por la coalición rebelde Frente para la Alternancia y la Concordia en Chad (FACT) que acabó con la vida del presidente Idriss Déby el pasado 19 de abril. Con el fin de evitar el gradual dominio de las fuerzas rebeldes, los militares se saltaron el procedimiento constitucional, dieron un golpe de estado y eligieron a Mahamat Idriss Déby, hijo del difunto presidente, como nuevo líder al frente de la junta militar. 

En las calles, la población ha respondido convocando manifestaciones para exigir la disolución del Consejo Militar de Transición (CMT) y la entrega del poder a las autoridades civiles. Sin embargo, desde que el CMT llegó al poder, las reuniones han sido prohibidas y hay una mayor presencia militar en las ciudades. Como consecuencia de la militarización, las manifestaciones del 27 de abril, el 8 y 19 de mayo han sido duramente reprimidas, con miles de detenciones arbitrarias, el uso de gases lacrimógenos y fuego real para dispersar a los manifestantes, lo que ha causado la muerte de al menos trece personas y decenas de heridos. Varios periodistas fueron arrestados durante las protestas. Algunos han sido intimidados y a otros les confiscaron sus dispositivos y borraron imágenes y videos de las protestas.  

La Convención de Chad para la Defensa de los Derechos Humanos (CTDDH) ha denunciado las condiciones infrahumanas en las que se encuentran 496 detenidos del FACT. La privación drástica de alimentos y de agua ha provocado la muerte de al menos 27 de ellos.  

Chad, por su situación geográfica y su relativa estabilidad en la convulsa región del Sahel, desempeña un importante papel en la lucha contra el terrorismo y el mantenimiento de la seguridad en el África subsahariana. Sin embargo, esto no justifica la violación del marco democrático y constitucional chadiano ni de los tratados internacionales que supone la toma de poder por parte de los militares. La Constitución chadiana prevé la gestión democrática y civil del poder de transición por el presidente o vicepresidente de la Asamblea Nacional, y no por los militares. 

La actual crisis política podría degenerar en una crisis humanitaria y de seguridad si no se da prioridad a la preservación de los logros democráticos y los derechos humanos, que son una condición esencial para la estabilidad del Chad y la región del Sahel. El uso de la violencia, los actos de tortura y los malos tratos contra los manifestantes, las organizaciones de la sociedad civil y los periodistas no hacen más que agravar y desestabilizar el ya de por sí frágil contexto social. 

Es necesario que se inicien investigaciones imparciales y transparentes sobre el aparente uso de fuerza desproporcionada para dispersar las manifestaciones. En este delicado período para el país, es crucial situar los derechos humanos en el centro de todos los esfuerzos y garantizar un proceso inclusivo y participativo para trazar el rumbo hacia el retorno al gobierno civil y al orden constitucional 

Para más información véase la web de la OMCT